Los aviones de la Red Bull Air Race, por dentro

Los aviones de competición de la Red Bull Air Race, disponen de unas tomas de aire modificadas, con el fin de conseguir una aerodinámica mejorada, y disponen de una protección que evita la intrusión de las aves en el motor, en el caso de impacto contra el avión.

Estos aviones utilizan motores de 6 cilindros, inyección, y con un sistema de escape de tipo 6 en 1 (las salidas de los cilindros van todas a parar a un escape final). Algunos motores tienen cilindradas de hasta 8.800 cm3, obteniendo una potencia aproximada de 350 caballos de fuerza. Todos los componentes mecánicos hasn sido objeto de optimización, y su peso se ha reducido al máximo con el fin de lograr una agilidad en vuelo máxima. La compresión de estos motores, está limitada a una relación de 10:1 por el reglamento de la competición, siendo este último muy restrictivo en modificaciones técnicas, con el fin de salvaguardar la seguridad y la fiabilidad mecánica. El sistema de inyección y combustión de estos aviones, dispone de un mecanismo especial, que le permite volar boca abajo, manteniendo en funcionamiento el motor, durante un máximo de 4 minutos. El sistema de lubricación por aceite de estos aviones, está también ideado para mantener en todo momento la necesaria refrigeración y lubricación del motor, con independencia de la posición o maniobra de vuelo del avión.
Las hélices que utilizan estos aviones, son de 3 hojas, muy ligeras, pero a la vez muy resistentes, para dotar a las aeronaves de unas prestaciones óptimas.
Muchos de estos aviones de competición, disponen de unas ventanas situadas a los pies del piloto, para que pueda ver de una forma más precisa, tanto la distancia al suelo, como la zona exacta que están sobrevolando.

El sistema de aterrizaje de estos aviones es fijo y no retráctil como en la aviación comercial o militar. También disponen de una rueda de cola (una rueda trasera) orientable, que dota a los aparatos de una gran maniobrabilidad en tierra. Los aviones de la Red Bull Air Race disponen de discos de frenos que se accionan a través de un mecanismo hidráulico.

Estos aviones de competición, carecen de los llamados "flaps", esas piezas situadas en las alas, y que son orientables, para facilitar el despegue, aterrizaje y frenado del avión. El diseño de las alas, que son de forma trapezoidal y están fabricadas en fibra de carbono, está pensado para reducir la resistencia aerodinámica al aire. El grosor de las mismas, se va reduciendo desde la cabina hasta los extremos, pues de esta forma, también se reduce la resistencia al aire, y evidentemente el peso del avión.

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